TOC, amigas y secretos de belleza

Posted by on Jul 15, 2014 in Obsession | 0 comments

TOC, amigas y secretos de belleza

Un fin de semana tranquilo en casa, el primero en varios, y la primera piscina del verano.  ¡Y la amenaza del bikini se hizo realidad!

La verdad es que sigo sin saber por qué nos preocupa tanto el enseñar nuestro cuerpo y ser juzgados, y por qué es tan importante tener un buen aspecto.  ¿No decimos todos que la belleza está en el interior?  Me rebelo continuamente contra esta esclavitud, pero la rebelión me dura unos segundos… vuelvo enseguida a mis rutinas y disciplinas «de belleza».  Que, «al ya no cumplir los 50», se convierten en RUTINAS con mayúsculas… Esto es un sinvivir…

Soy ejecutiva de una compañía y madre de un niño de diez años;  llevo mi casa, soy muy amiga de mis amigas y amigos y no olvido que soy hermana e hija… Me encanta la ópera, leer, el teatro y el cine, viajar, caminar por el monte y esquiar… ¡y también busco el tiempo para cuidarme y estar fantástica!  ¿Por qué tanto esfuerzo? ¿Por qué esta necesidad de estar bien, de cuidarse física y emocionalmente?  Expongo dos ideas para la reflexión.  

Por un lado, sinceramente no siento que tenga los 50 ya cumplidos: tengo una salud estupenda, soy muy activa y ando «del timbo al tambo» todo el día.  Mi cabeza, mi energía, mis ilusiones son las de una mujer de 30, con la estupenda y rica experiencia de los 50… una mezcla fantástica, la verdad.  Así que, sin querer tener el aspecto de una de 30 (a las que, sinceramente, no les arriendo las ganancias, pobrecitas, todavía averiguando quiénes son, con la incertidumbre profesional, emocional y sentimental todavía agobiando), me gusta sentirme bien, verme bien, y seguir entrando en mis vaqueros de toda la vida… es parte de nuestra conquista como mujeres: quiero estar bien para mí misma.  

Y por otro lado,  todas las mujeres (que es de lo que yo sé) buscamos un bienestar emocional que necesita también del bienestar físico.  Y las mujeres tenemos mucha suerte, porque tenemos algo que los hombres no tienen, y es nuestro grupo de amigas que nos apoya, nos hace reír, nos escucha y comparte sus emociones, miedos e inseguridades.  Para mí es uno de los tesoros más grandes que me ha dado la madurez y la vida (porque durante años tuve más amigos que amigas y, aún queriendo mucho a mis amigos, no hay color…) y contribuye a mi felicidad y estabilidad emocional porque, nos guste o no, nuestras hormonas se revuelven mucho más que las de los hombres, y necesitamos que nos echen una mano para controlar y entender sus «efectos secundarios»: para eso están nuestras amigas.

Cris es una de esas amigas a las que yo le cuento mis cosas: frívolas, serias y muy serias.  Y un día, en un café de esos que compartimos sin más objetivo que hablar un rato, me propuso escribir aquí.  Las dos nos reímos muchos hablando de nuestra vida, de nuestro trabajo, de nuestros hijos, de nuestros viajes, descubrimientos y compras; y por supuesto, de nuestros tratamientos de belleza, cremas, dietas, gimnasias et al…  Porque a las mujeres nos encanta esa parte ligera, alegre y un poco frívola de la vida, que nos pone los ojitos brillantes como un niño delante de una juguetería (aunque nada nos ilumina la mirada como nuestros niños, también nos gusta jugar).

A Cris (con la que he compartido muchas risas, en especial en nuestros viajes de esquí) le hace gracia cómo vivo y cuento mis cosas.  Aunque hay algo que no le he contado pero que reconozco abiertamente: tengo un TOC (trastorno obsesivo-compulsivo).  Eso hace que TODO lo que hago tiene que estar bien hecho, a tiempo, quasi perfecto.  Y busco, leo, estudio, analizo, pienso y preparo las cosas…  Y experimento, vivo, disfruto, saco conclusiones de mis vivencias…  Cris me propuso que compartiera aquí en su blog el resultado de mis búsquedas personales, siempre desde el humor y con el tufillo de frivolidad justo.

La verdad es que no nos damos cuenta de lo interesante e intensa que es nuestra vida hasta que alguien nos lo hace ver, y esto me hace reflexionar sobre la idea de cómo vivimos sin darnos cuenta de los buenos momentos y de nuestra buena suerte.  Espero compartir muchos de estos momentos en las próximas entradas.  ¡Gracias, Cris!

 

 

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